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Ángel González Muñiz
(Oviedo, 6 de septiembre de 1925 – Madrid, 12 de enero de 2008),
poeta.




Un mundo extraño

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Breves acotaciones para una biografía

Cuando tengas dinero regálame un anillo,
cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,
cuando no sepas qué hacer vente conmigo,
pero luego no digas que no sabes lo que haces.
Haces haces de leña en las mañanas
y se te vuelven flores en los brazos.
Yo te sostengo asida por los pétalos,
como te muevas te arrancaré el aroma.
Pero ya te lo dije:
cuando quieras marcharte ésta es la puerta:
se llama Ángel y conduce al llanto.



A qué mirar

A qué mirar. A qué permanecer
seguros
de que todo es así, seguirá
siendo... Jamás pudo
ser de otra forma, compacto
y duro,
este -perfecto en su cadencia-
mundo.
Preferible es no ver. Meter las manos
en un oscuro
panorama, y no saber
qué es esto que aferramos, en un puro
afán de incertidumbre, de mentira.
Porque la verdad duele.
Y lo único que te agradezco ya es que me engañes
una vez más...
-«Te quiero mucho...»



Son las gaviotas, Amor

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Ángel González y Pedro Guerra
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Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.

Mar de invierno. El agua gris
mancha de frío las rocas.
Tus piernas, tus dulces piernas,
enternecen a las olas.
Un cielo sucio se vuelca
sobre el mar. El viento borra
el perfil de las colinas
de arena. Las tediosas
charcas de sal y de frío
copian tu luz y tu sombra.
Algo gritan, en lo alto,
que tú no escuchas, absorta.
Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.



Para que yo me llame Ángel González

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Poema recitado de Ángel González

ace2heart

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Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo el mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...

- 6d_touzon_david 6d_touzon_david



Muerte en el olvido

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El poeta Angel Gonzalez recitando en la Semana Negra de Gijón, julio 2007

rag1974

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(Yo sé que existo
porque tu me imaginas.)
Soy alto porque tu me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...

- 6d_touzon_david 6d_touzon_david


De viva voz

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En su propia vozbitarte.jpg

revistaelcultural

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Cruzas por el crepúsculo.
El aire
tienes que separarlo casi con las manos
de tan denso, de tan impenetrable.
Andas.
No dejan huellas tus pies.
Cientos de árboles contienen el aliento
sobre tu cabeza.
Un pájaro no sabe que estás allí
y lanza su silbido largo al otro lado del paisaje.
El mundo cambia de color: es como el eco del mundo.
Eco distante que tú estremeces
traspasando las últimas fronteras de la tarde.
Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón, de desaliento.

No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estirolos
brazos como un ciego contra el viento.

Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
borroso yermo en el que desespero.
Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu ausencia mi mirada,
contra todo me doy, ciego me hiero

Largo es el arte; la vida en cambio corta
Como un cuchillo
Pero nada ya ahora
-Ni siquiera la muerte, por su parte
Inmensa-
Podrá evitarlo:
Exento, libre,
Como la niebla que el romper el día los hondos valles del invierno, exhalan
Decreciente en un espacio sin fronteras,

Este amor ya sin mí, te amará siempre

- 6C_Blanco_David 6C_Blanco_David


Carta sin despedida

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A veces,
mi egoísmo me llena
de maldad,
y te odio casi
hasta hacerme daño
a mí mismo:
son los celos, la envidia,
el asco
al hombre, mi semejante
aborrecible, como yo
corrompido y sin remedio,
mi querido
hermano y parigual en la desgracia.

A veces -o mejor dicho:
casi nunca-,
te odio tanto que te veo distinta.
Ni en corazón ni en alma te pareces
a la que amaba sólo hace un instante,
y hasta tu cuerpo cambia
y es más bello
-quizá por imposible y por lejano.

Pero el odio también me modifica
a mí mismo,
y cuando quiero darme cuenta
soy otro
que no odia, que ama
a esa desconocida cuyo nombre es el tuyo,
que lleva tu apellido,
y tiene,
igual que tú,
el cabello largo.
Cuando sonríes, yo te reconozco,

identifico tu perfil primero,
y vuelvo a verte,
al fin,
tal como eras, como sigues
siendo,
como serás ya siempre, mientras te ame.

- 6A_Perez_Xabier 6A_Perez_Xabier


Me basta asi

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Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo constelaciones: existes.
Creo en ti. eres.
Me basta).

- 5A_Aldariz_Jennifer 5A_Aldariz_Jennifer



Mientras tu existas

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mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz—cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.

- 6A_Deharo_Ieray 6A_Deharo_Ieray


A vueltas

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Y ahora donde estoy
en el lugar del que vengo
no en el lugar al que voy.

Pese a todo, sigo viaje.
me detengo para mirar el paisaje.
lo reconozco y me digo ya lo vi.
pues entonces porque sigo
porque sí

- 6A_Arroyo_Alex 6A_Arroyo_Alex

Poema a los 82 años

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Ha pasado casi un siglo.
soy un señor muy antiguo
,o mejor,
lo que queda de un señor.
Unos restos desvaidos
algún gesto que pretende ser cortes
es poco, pero algo es.
Dicen que el agua pasada no mueve molino
pero el río de la vida que pasó,
sigue moliendo mi divo.
Hecho polvo enamorado del agua
el agua aquella cuyo murmullo lejano
aun oye mi corazón.

- 6A_Arroyo_Alex 6A_Arroyo_Alex

Arte de magia

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Sin moverme de mi desaparecí
nada por allá, nada por aquí
nadie, nada nada.
No estoy donde estaba, no estoy.
Simplemente así ,de repente,
me desvanecí sin dejar vestigio.
¿Quien hizio el prestigio?
La muerte es la mejor prestidijitadora.

- 6A_Arroyo_Alex 6A_Arroyo_Alex





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